Quimera independencista

Por: Luis Arnoldo Colato Hernández*

Las naciones no son independientes, son abiertas, con necesidades, por lo que sus relaciones están orientadas a resolverlas, lo que hace más apropiado decir, son “interdependientes”, y soberanas a la vez, pues se supone deciden según sus intereses constitutivos.

Tal interdependencia es relativa a las relaciones de cooperación diplomática, comercial, cultural, técnica y hasta militar que las naciones mantienen, y que teóricamente, rinde beneficios mutuos, lo que, por supuesto es un tema de debate, en razón de a quién, no a que, benefician tales arreglos.

Por ejemplo, los tratados de libre comercio celebrados en administraciones anteriores de nuestro país no nos implicaron ninguna trasferencia de tecnologías, salarios competitivos o mejoras en el nivel de vida de la población incorporada laboralmente; tampoco las entidades resultantes benefician al erario público en razón de los incentivos fiscales que se les ofrece para atraerlas, y que en la práctica implican crudas evasión y elusión impositiva, que resiente a las arcas del Estado.

Así que la apuesta de aquella época, de generar empleos no solo resulto fallida, porque los empleos no son de calidad, pero además porque la cantidad generada está muy por debajo de lo supuesto, porque el éxito del plan dependió de un calculo errado, basado en el supuesto de que el país sería una plaza atractiva neoliberalmente a las inversiones, sin considerar la lejanía geográfica del territorio de las rutas comerciales de interés global, como por la perversión de la idiosincrasia política dominante, mientras también se pasó por alto la cultura agraria establecida, que fuera borrada por decreto, lo que marginara a amplios sectores de la población por su incapacidad de incorporación al emergente modelo económico de los ‘90as, basado en bienes y servicios, sin tampoco buenos salarios, lo que contribuyó a incorporar a la desocupación laboral, la informalidad, además de una nueva vertiente de inmigración, esta vez por razones financieras y no ya la derivada de la búsqueda de seguridad en razón del conflicto interno ya finalizado, siempre hacia el norte, de manera obligada, puesto que existen los indicios que indican que aquella migración respondió a un plan orientado y mantenido a la fecha, para asegurar el ingreso de las divisas que nuestro país no puede generar, por el fracaso de los planteamientos neoliberales.

Luego entonces la dependencia es intencionada, pues responde a errores que pudieron evitarse, porque el elemental sentido común contraindico tales proyectos.

Entonces el fenómeno de la dependencia responde mas al tema de la estructuralidad, a como se nos ha gobernado, sirviendo la superestructura al beneficio de pocos, del 1%(BID/BM/FMI), pues se socializa los costes de sus errores financieros, mientras se apropian los parcos beneficios resultantes, en un vicioso circulo redundante, que supone una violencia consuetudinaria, que nos ancla, impidiendo el progreso.

En cambio, las naciones que decidieron emanciparse se caracterizan por adelantar un modelo desarrollista basado en la industrialización, afianzado a su vez en un marco jurídico vigoroso, como en un esquema contributivo progresista.

Smith así lo aconsejo en su día, y como vemos, sigue siendo vigente.

*Educador.

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