Por: Tirso Canales
Es necesario destacar que la poesía salvadoreña en sus fundamentos principales recoge elementos integrales que le conceden basamentos importantes para su desarrollo futuro. ASÍ POR EJEMPLO, MIGUEL ÁLVAREZ CASTRO, ES EL PRIMER POETA DE LA CALIFICADA COMO PRIMERA ETAPA DE LA POESÍA SALVADOREÑA: 1) Su obra es épica-heroica. 2) Al propio tiempo recoge los componentes liricos propios de una poesía de amplio registro histórico-social. 3) El componente patriótico de su poesía es desde todo punto de vista histórico-político, el que le concede fuerza y personalidad filosófica trascendental, al ejercer la denuncia contra las ilegalidades de Manuel José Arce, usurpador de los derechos de José Cecilio del Valle, en detrimento de la voluntad de todos los poderes políticos Centroamericanos.
ENRIQUE HOYOS ES EL SEGUNDO POETA INTEGRANTE DE LA PRIMERA ETAPA DE LA POESÍA SALVADOREÑA, que está fundamentada en sus planteamientos liricos que recogen los tres aspectos siguientes: 1) En el primero capta experiencias de la guerra civil Centroamericana. 2) El segundo aspecto lo revela como hombre de luchas espirituales en conflicto con su destino y su pasado. 3) El tercer aspecto se refiere a los temas lirico-amorosos.
EL TERCER POETA INTEGRANTE DE LA PRIMERA ETAPA DE LA POESÍA SALVADOREÑA ES IGNACIO GOMEZ (1813-1879).
1) Mérito suyo es haber sido uno de los primeros que incorporó al lenguaje poético costumbres y hábitos de su tiempo. Nos referimos a su poema El Chocolate:
EL CHOCOLATE
Colmado de placeres
Y con una gran jícara en la mano,
Yo bendigo de Ceres
El numen soberano
Que próvido nos brinda el mejor grano;
El cacao delicioso
Que abundante produce nuestro suelo,
Nutritivo y sabroso
De los hombres consuelo
Y que los dioses usan en el cielo.
Estos en sus arcanos
Resuelven, en obsequio de la vida,
El dar a los humanos,
La preciosa bebida
Que es en su mesa celestial servida.
El néctar y ambrosía
Se mezclan en magnífico azafate:
Mercurio los servía,
Ceres misma los bate,
Y es concedido al hombre el chocolate.
Desde entonces la tierra
Ofrece a los mortales aquel grano,
Que en su origen encierra
El mérito no vano
De ser propio del suelo americano.
La América no pudo
Recibir un presente más deseado,
Y Bolivia en su escudo
Por armas lo ha adoptado,
Y de su árbol precioso blasonado.
El exquisito aroma
Y el aceite que exhala su resina,
Sirven a quien lo toma
De mejor medicina
Que la roja corteza de la quina.
Su gusto delicado
¿Podrá acaso igualar en la sustancia
El té, tan celebrado
En Inglaterra y Francia
Y que la India produce en abundancia?
¿O la salvia famosa
Que en cambio le conduce el europeo
Para el chino preciosa,
Pues colma su deseo
Dándole la salud y su recreo?
¿O el café, finalmente,
Que también en América ha nacido?…
Nadie negarlo intente;
Ni aun el maíz ha sido
Al indiano cacao preferido
Bien tostado y molido
Con el azúcar blanco o la panela,
En pastas dividido,
Sobre una limpia tela
Se le mezclan vainillas y canela.
Sobre eI plato ya brilla
La torta, el pan tostado, el bizcochuelo,
El queso y mantequilla
Y el dorado buñuelo,
Como ornamento de este don del cielo.
Ya suena en la cocina
El agua por el fuego calentada,
Y el batidor rechina
Al caer acelerada
La tablilla molida y preparada.
¡Bebida deliciosa,
Cuando en su hervor el molinillo espuma,
En pocillo de loza,
En el coco o totuma,
El hombre bebe y un cigarro fuma!
De ella usa el potentado,
El joven, el anciano, el opulento,
El pobre desgraciado
Que gime en su tormento.
Y al sano y al enfermo da alimento.
En vano cruda muerte
Prepara su guadaña enfurecida,
Pues obra de tal suerte
Esa dulce bebida
Que alarga muchos años nuestra vida
Mas, ¿a dónde me lleva
Mi presunción y numen arrogante?
Este asunto se eleva
A esfera más brillante;
Toca a otro, pues, que el chocolate cante.
2) PERO EL SEGUNDO ASPECTO, EL MÁS IMPORTANTE DE LA OBRA POÉTICA DE IGNACIO GÓMEZ, RADICA EN HABER PROFUNDIZADO EN LAS FUENTES INICIALES DEL PRE-ROMANTICISMO, entre otros, en las traducciones de las obras de Lord. Byron, La Canción de Medora; de Pietro Trapasi, La Despedida de Metastasio, etc.
En este sentido Ignacio Gómez coincide con la obra de Pedro Henríquez Ureña, que fue uno de los primeros en realizar investigaciones del romanticismo en América latina. Fue Henríquez Ureña quien inicialmente señaló El Matadero, del argentino Esteban Echeverría, y otras obras primigenias del romanticismo que se habría paso en Nuestro Continente. El planteamiento del dominicano, Henríquez Ureña, contradijo de manera fundamentada tesis importante de investigadores de la literatura latinoamericana y salvadoreñas que señalaron como el origen de la literatura y poesía salvadoreña al neoclasicismo español. Aquello era una insuficiencia muy notable puesto que en América Latina surgía una nueva escuela que nosotros llamamos ROMANTICISMO INICIAL LATINOAMERICANO, que se diferencia con claridad del viejo romanticismo europeo.
3) En este contexto hay que señalar enfáticamente en el significado que tiene en la literatura latinoamericana el acopio y traducción por Ignacio Gómez del extraordinario poema ELEGÍA ESCRITA EN EL CEMENTERIO DE UNA ALDEA, del poeta Ingles precursor del romanticismo Thomas Grey (1716-1771)
El poeta salvadoreño, Roberto Armijo, que fue profesor de literatura romántica en la Universidad de la Sorbona, Francia, refirió que en varias bibliotecas muy calificadas de aquel país, no le fue posible encontrar dicho poema, sino que lo encontró en el libro Cien Años de Poesía en El Salvador, de nuestros autores.
Rafael Góchez Sosa y Tirso Canales apoyamos nuestras tesis en fundamentos sólidos sostenidos en el libro Cien Años de Poesía en El Salvador, Biblioteca Gallardo, 1978.
4) La literatura salvadoreña empieza a dar frutos propios en los marcos generales de una literatura moderna. Su punto referencia teórico-estético más notable es el romanticismo que ya había alcanzado madurez y se afirmaba como tendencia en nuestros países. La poesía salvadoreña empieza, valiéndose de instrumentos modernos, ya que estaban resueltos los problemas del idioma, las cuestiones ideológicas y clarificadas las clases estructurales de la sociedad de aquel entonces, el capitalismo. Por ello es explicable y apreciable la contribución traductora que realiza Ignacio Gómez de modelos poéticos europeos representativos. Su poesía bebe directamente de las fuentes románticas de las etapas iniciales y en ella conjuga una atmósfera elegíaca con una Iírica amorosa de caracteres intimistas. Una y otra están impregnadas de meditaciones filosóficas y morales en las que los problemas de la vida y la muerte del individuo ocupan un lugar destacado. Otras veces las ensoñaciones son llevadas hacia el dramatismo o se traducen en incontenibles pasiones ya no de «caballero a dama», sino de hombre a mujer. La creación poética de Gómez está avocada al lirismo de notas dolorosas y pone el oído muy cerca del sollozo y la emoción se agacha hasta la lobreguez. Dentro de ese marco sentimental Gómez emplea en varias ocasiones recursos retóricos y sintácticos que devienen en versos que denotan conocimientos de las formas idiomáticas, por la fluidez que expresan.