Las sociedades en que vivimos hoy son más complejas y con mayor dinamismo. Hace algunos cientos de años, en las naciones y en los pueblos no se preguntaron de manera tan constante en qué otro planeta o satélite podemos vivir y establecieron recursos económicos y esfuerzo para dicho logro. No accedían a la Internet y tampoco teníamos una Estación espacial internacional para realizar experimentos científicos fuera de la atmósfera planetaria.
Por: Gabriel López Delgadillo
Mientras esto sucede, en varios países se siguen preguntando si las mujeres merecen el derecho a la educación, a la equidad de género, a la igualdad de derechos legales, al respeto de sus gobernantes como parte importante de su población. También nos preguntamos, si los hombres de estos países están educados de manera apropiada a los objetivos, problemáticas y devenires de nuestros tiempos. Mientras buscamos llevar nuestra civilización a otros cuerpos celestes, aún se preguntan si las mujeres son personas o si son algo mucho menos que los hombres.
Con la reciente llegada del régimen talibán a Afganistán, sus líderes se comprometieron con algunas instituciones internacionales a respetar a los habitantes de ese país como personas, a otorgarles derechos legales acorde con los tratados internacionales y a establecer un gobierno distinto a la imposición autócrata militar, política y religiosa. Sin embargo, con el paso de unos meses demuestran que sólo pretenden volver al momento anterior a la ocupación de Estados Unidos, esclavizar a las mujeres de Afganistán. El discurso que utilizan los talibanes, solo busca el reconocimiento de otros gobiernos, sus excusas no son aceptables para estos tiempos.
Son varios los países donde el Islam es la religión mayoritaria, son más en los que tiene presencia reconocida. En la mayoría, las mujeres no son obligadas a una normativa de conducta que sólo busca favorecer los prejuicios de algunos varones.
Para continuar con el servicio escolar de las niñas, los talibanes pidieron unos días para realizar los cambios necesarios en su infraestructura y brindar educación de manera adecuada y de calidad.
Después, nos enteramos que también fueron expulsadas de las universidades y de sus trabajos (DW, 2022). Incluso aquellas que trabajaban en embajadas, Organizaciones de la ONU y ONGs fueron obligadas a irse a sus casas. Tampoco se les permite salir a las calles sin un barón (Noticias ONU, 2022; ACNUR, 2023).
Algunas de estas limitaciones también se viven en Irán. Los días pasados, algunos fundamentalistas religiosos envenenaron sistemáticamente con gas a cientos de niñas y niños en muchas escuelas para infundir su postura religiosa y oponerse a que reciban educación en ese país (uni2noticias, 2023; Titulares.ar, 2023; La sexta, 2023; CNN, 2023; BBC, 2023). Para crear miedo en las familias que llevan sus hijos a las escuelas. Estos hechos delictivos ya están en investigación por parte de las autoridades policiales de Irán (Cadena ser, 2023; DW, 2023).
Algunas limitantes que aún vivimos en nuestras sociedades son claras y necesitan pronta solución (El financiero, 2023). En las sociedades actuales, del tipo de gobierno que sean, es inaceptable el envenenamiento parcial o letal de los infantes para lograr un objetivo. También, el maltrato sistemático y la discriminación a miembros de otras culturas y religiones.
¿Llegaremos todos a otros astros sin antes solucionar nuestras principales carencias sociales? Debemos establecer consensos que nos permitan el reconocimiento de hombres, mujeres, religiones y culturas en nuestras sociedades.
*Investigador independiente – México