Por: Luis Arnoldo Colato Hernández. (Educador).
¿Cuál es el mayor logro del régimen?
¿Crecimiento financiero récord?
No.
Por sexto año consecutivo somos el país centroamericano con menor crecimiento económico.
¿Acaso empleo?
Tampoco. Sin política laboral o promoción de éste, del emprendimiento, pequeña y mediana empresa, o del agro, el régimen ha reducido a nuestro país a uno con índices mínimos históricos de empleo formal.
¿Será entonces desarrollo humano?
Menos.
Desde el inicio de esta gestión, el régimen recorto cada vez más la inversión social, anulada por completo hace dos años, que, sumado al desempleo, golpea con índices alarmantes de acuerdo a la FAO, a la población, con hambre y desnutrición infantil, más una acusada migración ilegal, para que sea esta la que sustente al país con sus remesas.
Entonces ¿educación?
No, junto a salud y justicia son los rubros con más recortes, introduciendo ahora para educación una nueva currícula, corrompida políticamente, suponiendo un retroceso con paralelo sólo en la gestión arenera, cuando tuvimos los peores resultados en la prueba PISA, como ahora, patente en el informe de la OCDE.
¿Será entonces la seguridad y gestión públicas?
El régimen es ilegítimo e ilegal, sustentado en la complicidad del ejército, sin institucionalidad, degenerando en el régimen más corrupto, enmascarado por la mediática que lo encubre, con hasta el 87% de rechazo soberano que le negó su respaldo en las elecciones pasadas, por lo que el mamotreto estatal existente, es solo una formalidad.
Por otro lado, su desastre económico lo agudiza contratando deuda, ¡la mayor de nuestra historia!, sin transparencia, agravado por la nula productividad interna, y enriquecimiento licencioso del caudillo y su círculo, como de los elementos partidarios que sustituyeron a la burocracia.
Entonces, ¿Qué ha hecho?
Solo la seguridad ha recibido atención, sin atacar sus causas, inexistente por los secuestros y desapariciones activos, a los que el régimen no responde.
Debemos destacar por otro lado que el régimen está respaldado por el neoliberalismo WOK estadounidense, tanto de la gestión saliente como la que llega.
En 1973 y luego del asesinato del doctor Allende en La Moneda, Chile se transformó en la plataforma desde la cual EEUU procuró aplastar al progresismo latinoamericano.
Ahora se presta a nuestro país al mismo papel, testeando el nuevo proyecto de control neoliberal latinoamericano, con regímenes neofascistas blandos, para superar el agotamiento del modelo democrático de cartón implementado desde los 80´s.
La estrategia es establecer sociedades de entretenimiento en apariencia estables.
El progreso exhibido por apenas el 0,00002% de la población, de acuerdo a la banca multilateral, los últimos 3 años, que supone la precarización del restante 99,9998% da cuenta de ello, como los asesinatos – 350 admitidos formalmente por el fiscal general – pero hasta 1500 o más, referidos por las UN, permanentemente denunciado por la alta comisionada de DDHH de las UN.
Todo mientras la población participa sonriente de la juerga del régimen, con pago de facturas incluido, evadiéndose del tema minero.
Embobados.
¿O no?