CONTRASTES entre México y El Salvador actual.

Por: MIGUEL BLANDINO.

El 18 de marzo de 1938, México recuperó la soberanía nacional sobre su petróleo y pintó una clara línea roja en cuanto a la exigencia de respeto a su dignidad como país independiente y libre de auto determinarse.
Su Presidente constitucional, el General Lázaro Cárdenas del Rio, dijo que “los bienes de la Nación le pertenecen al pueblo y deben estar siempre al servicio del pueblo.”
La expropiación petrolera realizada por aquel gobierno de patriotas fue un hecho histórico trascendental que marcó el rumbo del país y fue una contribución invaluable para la consolidación nacional. Con la creación de Petróleos Mexicanos (PEMEX), México institucionalizó la administración y aprovechamiento del llamado “oro negro” y fortaleció su independencia.
Más tarde, con el neoliberalismo llegaron gobernantes traidores que debilitaron a PEMEX con la intención de reducir su capacidad de producción de riqueza y provocar el deterioro de la industria más importante del país, a fin de convertirla en chatarra y venderla al extranjero como trasto inútil.
Desde entonces, México extraía petróleo crudo para venderlo por pocos centavos, para luego comprarlo refinado como gasolina u otros productos.
La llegada de un patriota al gobierno abrió la puerta para el regreso de los tiempos de soberanía y dignidad: se modernizaron las plantas petroleras y volvieron a poner en funcionamiento las coquizadoras, se compró una refinería en los Estados Unidos y se construyó una completamente nueva, llamada Olmeca y conocida popularmente como Refinería Dos Bocas.
Hoy, México está a las puertas de ser absolutamente auto suficiente en gasolinas para abastecer al mercado nacional y para exportar los excedentes.
Antes “vendía naranjas baratas y compraba carísimo el jugo de esas mismas naranjas”, como decía el Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Hoy, el jugo del suelo va a inyectar vigor al desarrollo del país, comenzando por los más pobres.
En seis años, México dejó su postración, se levantó y camina con pasos firmes al frente de la humanidad.
En esa misma cantidad de años, un gobierno de traidores en El Salvador ha entregado la soberanía nacional a las mafias hondureñas (aeropuerto Romero), israelíes (lotería nacional) y turcas (puertos marítimos de Acajutla y La Unión) y está a punto de terminar de asesinar a la Nación y de destruir su territorio a manos de los mineros extranjeros.
Dos países, dos proyectos, dos destinos diametralmente opuestos.

Si te gustó, compártelo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.